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Innovación y preparación: La respuesta de caficultores costarricenses a los desafíos del cambio climático y la competencia en los mercados

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En Costa Rica trabajan alrededor de 43,000 productores de café. Según el Ministerio de Agricultura, la producción de café en el cantón de Coto Brus, donde la situación de los agricultores es particularmente preocupante, ha disminuido en un 50% en los últimos 15 años debido a factores económicos y climáticos.

La mayoría de los 4,000 caficultores del cantón producen en fincas de menos de cinco hectáreas y la economía local, así como miles de trabajadores temporeros de las comunidades indígenas Ngäbe-Buglé de Panamá, dependen del café como principal fuente de ingresos. Pero la sensibilidad de Coffea arabica a los cambios de temperatura, lluvia, plagas y enfermedades lo pone en gran riesgo. Los productores ya están sintiendo los impactos del cambio climático, como la propagación de enfermedades fúngicas entre sus cultivos y ciclos de floración erráticos.

Los impactos climáticos no son la única amenaza que enfrentan los productores de café. En Costa Rica, Colombia, Guatemala y otros lugares, la disminución del precio internacional del café dificulta que los pequeños productores sigan en el negocio. A medida que la demanda de café ha crecido, impulsada por los mercados asiáticos, la producción también se ha expandido, a menudo en lugares donde la mano de obra y los insumos agrícolas son más baratos. Productores fuera de Costa Rica también están cultivando más de la variedad de café Robusta, menos costosa y de menor calidad que Arabica. En agosto de 2018, el precio por libra de café cayó por debajo de $1, lo que, para la mayoría de los productores del mundo, no es suficiente para cubrir sus costos de producción. Si bien esta reciente caída fue particularmente severa, la variabilidad en el mercado de café no es nueva y consistentemente perjudica a los productores más que a otros actores del sector.

Con la presión adicional del cambio climático, medidas incrementales para adaptarse a estas circunstancias no son suficientes. Un pequeño grupo de productores emprendedores de Coto Brus está buscando nuevas soluciones para salvaguardar su futuro—y transformando lo que significa ser productor de café en esta nueva era.

El poder colectivo ayuda a los agricultores a prepararse para el cambio climático

"Es importante mantener la esencia de ser productores pero poder sentarse en una mesa de negocios también", dice Armando Navarro, un productor de 44 años de Coto Brus.

<p>Caficultores en Coto Brus, Costa Rica se reúnen en una nueva planta de alistado, gestionada por una asociación de productores. Fotografía: Adriana Gómez Castillo</p>

Caficultores en Coto Brus, Costa Rica se reúnen en una nueva planta de alistado, gestionada por una asociación de productores. Fotografía: Adriana Gómez Castillo

Navarro lidera un grupo de 10 productores del Centro Agrícola Cantonal II, que se destacan por su espíritu emprendedor e innovador y han formado la asociación Exportaciones Aromas Coffee. Reunidos por su entusiasmo común por buscar nuevas soluciones a las amenazas que acechan la caficultura, estos productores formaron una asociación hace cinco años. Están aprovechando su plataforma para hacer lo que pocos productores de café en Coto Brus han hecho antes y formando nuevas alianzas con instituciones y empresas. Sus logros cuentan con un proyecto público-privado para construir una planta de alistado de café, acceso a precios mayoristas para insumos agrícolas como fertilizantes, una certificación por buenas prácticas sociales y ambientales, y asociaciones corporativas mutuamente beneficiosas.

Negociar colectivamente con los proveedores de insumos ayuda a bajar los costos de producción. Con la fuerte caída del precio del café, el buen manejo de los costos de producción en finca es esencial para la sostenibilidad del negocio.

Modernización y comercialización en las colinas verdes de Coto Brus

Hay un incipiente reconocimiento, entre caficultores en Coto Brus, que el modelo tradicional de producción (en el cual un productor entrega su cosecha a la cooperativa o beneficio y no participa en su procesamiento o comercialización) ya no es rentable para gran parte de los productores. Durante un taller reciente sobre la adaptación al cambio climático, organizado por WRI y el Ministerio de Agricultura, hubo mucho interés en la modernización de este modelo como una importante medida de adaptación.

Los productores de Exportaciones Aromas Coffee saben que, para permanecer en la caficultura, la comercialización es esencial. Esto significa comunicar directamente el valor agregado del café de alta calidad a los exportadores y consumidores, introducir buenas prácticas ambientales y sociales, y garantizar la trazabilidad o rastreo del producto de cada finca.

La colaboración de los agricultores con la empresa exportadora de café Cafinter les ayudó a introducir el riego por goteo para mejorar el manejo del agua y a probar nuevas variedades de café con mayor resistencia a plagas o mejor calidad en taza.

<p>Pequeño productor de café Don Roberto Jiménez ahora seca, tuesta y vende una pequeña cantidad de su café él mismo, con maquinaria de su propio ingenio. Fotografía: Stefanie Tye</p>

Pequeño productor de café Don Roberto Jiménez ahora seca, tuesta y vende una pequeña cantidad de su café él mismo, con maquinaria de su propio ingenio. Fotografía: Stefanie Tye

Su nueva planta de alistado, la primera establecida por un pequeño grupo independiente de productores de café en Costa Rica, es una demostración perfecta de las transformaciones que se están gestando en Coto Brus. La planta permite a cada productor procesar su café por separado, enviar muestras a los exportadores y negociar directamente con los compradores. El poder asegurar la trazabilidad de lotes de café y eliminar a los intermediarios les permite obtener precios más altos, acorde a la calidad de su café y sus prácticas sostenibles.

"A mí me encanta la finca," compartió Lainekel Zamora, productor de café de 31 años y miembro de Exportaciones Aromas Coffee. "Es muy noble. Lo que hay que hacer es irse adaptando uno: hacer cambios en el manejo, en las variedades, en la forma de pensar. Ir viendo las mejores opciones para la producción y la comercialización. La idea es llegar a exportar producto terminado con trazabilidad y que un consumidor en Japón pueda ver con un link en su teléfono de dónde vino ese café, que pueda conocer el impacto ambiental y social."

Los ingresos adicionales ayudarán a aumentar la resiliencia de los productores frente a los impactos del cambio climático, los cuales pueden dañar los cultivos y reducir aún más sus ganancias. Para estos productores, es fundamental mejorar la rentabilidad del negocio y llegar a tener un margen económico mayor para poder hacer frente a desafíos futuros, ya sean lluvias cada vez más impredecibles, temperaturas extremas o la propagación de plagas.

La caficultura sostenible beneficia a toda la comunidad

<p>Productor de café Don Lainekel Zamora Gómez a la entrada de su finca, \'Altos del Silencio.\' Fotografía: Stefanie Tye</p>

Productor de café Don Lainekel Zamora Gómez a la entrada de su finca, 'Altos del Silencio.' Fotografía: Stefanie Tye

Muchos en Costa Rica comparten el temor de que el sistema tradicional de caficultura ya no es viable. Los jóvenes están abandonando el cultivo de café y las comunidades rurales están presenciando un éxodo hacia las ciudades. Las prácticas novedosas de los productores de Coto Brus constituyen un esfuerzo concreto para adaptar la caficultura a nuevas circunstancias y crear modelos de negocio que sostengan a las familias y comunidades cafetaleras, aún en un futuro incierto. Mejorar la rentabilidad de su negocio no es lo único que motiva a estos productores. Los miembros del Centro Agrícola Cantonal y otros agricultores del cantón frecuentemente hablan de las razones sociales y ambientales que subyacen en sus prácticas sostenibles. Varios productores del cantón han certificado sus fincas a través del Programa Bandera Azúl Ecológica, un programa nacional que premia esfuerzos para fomentar el desarrollo sostenible y la protección de recursos sostenibles. El programa alienta el uso de sombra de una variedad de árboles en el cafetal (para mejorar la biodiversidad, prevenir la erosión, fijar nitrógeno y retener humedad), análisis de suelos para que los aportes de fertilizantes sean más eficaces y eficientes, el reciclaje de residuos orgánicos y más.

Entre filas sombreadas, Zamora explica: "Hay muchas personas que dependen de mis decisiones para la finca, para bien o para mal. Las comunidades indígenas dependen mucho de esta economía. No se trata solo de mi familia. Hay que tener conciencia y pensar en la responsabilidad social. Al final del día, queremos poner nuestro granito de arena para dejar este mundo mejor de lo que lo encontramos."

Adaptar la agricultura al cambio climático requiere la participación de todos

Grupos como Exportaciones Aromas Coffee no tendrían tanto éxito sin la capacitación, los recursos y el acceso a las instituciones que ofrece Costa Rica. En el taller sobre la adaptación al cambio climático, los productores describieron a los muchos actores involucrados en el sector cafetalero de Costa Rica. Desde las instituciones financieras hasta los investigadores, desde las ONGs hasta los agrónomos y los planificadores gubernamentales, el apoyo disponible es una ventaja inmensa para agricultores que buscan adentrarse en nuevas vías de producción. El Instituto de Desarrollo Rural (INDER), la Banca de Desarrollo de Costa Rica y Fundecooperación, por ejemplo, proporcionan inversiones y préstamos con baja tasa de interés. El Instituto Nacional del Café (ICAFE) proporciona almácigos y semillas a precios accesibles, coordina sistemas de alerta temprana para proteger contra plagas y enfermedades, y prueba nuevas variedades de café en el campo. El Ministerio de Agricultura, con sus agentes de extensión en todo el país, lleva a cabo programas de capacitación y asistencia técnica invaluables.

<p>Don Roberto Jiménez y su hija, Jacqueline, nos guían por su finca junto a Luis Fernando Haug, extensionista del Ministerio de Agricultura. Fotografía: Stefanie Tye</p>

Don Roberto Jiménez y su hija, Jacqueline, nos guían por su finca junto a Luis Fernando Haug, extensionista del Ministerio de Agricultura. Fotografía: Stefanie Tye

Ante el cambio climático y otros desafíos, es necesario trabajar en conjunto con el gobierno, las empresas y la sociedad civil. La colaboración puede fomentar la innovación y el emprendimiento, y desarrollar soluciones que fortalezcan la prosperidad de generaciones actuales y futuras.

"Lo que va a pasar de aquí al 2030 no lo tenemos claro," compartió Navarro. "Lo mejor que podemos hacer es seguir con buenas prácticas. Seguir con nuevas variedades. Tomar acciones en la parte de conservación. Hay muchas cosas que se pueden hacer y que estamos haciendo."

La investigación de WRI en el sector cafetalero de Costa Rica y el taller fueron posibles gracias al apoyo financiero del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania.

NOTA EDITORIAL 26/9/19: Una versión anterior de este blog indicaba que la asociación de productores de café a la que se hace referencia tiene 16 miembros y se llama Centro Agrícola Cantonal. Lo hemos corregido para indicar que el grupo cuenta con 10 miembros formalmente (en septiembre de 2019) y se llama Exportaciones Aromas Coffee. Lamentamos este error.

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